Tunning se escribe con T de Taburete.
Tras largas deliberaciones conmigo mismo y con algún que otro incauto que ha caído por este blog en los últimos días, he llevado a cabo unas pequeñas reformas.

Sobre los colores les diré que el verde de la cabecera, peculiar a la par que poco efectista apareció por casualidad y no tengo demasiada fe en él. El magenta-fuxia de las líneas verticales y las patas del taburete fue un poco el eje desde el que quería que partiese la fuerza visual del conunto (inspirado por Xabi el sesentaicuatrero). Pero era demasiado fácil dejar ese fuxia con blanco y buscar el contraste... esas combinaciones que son de lo más cool.
No, Taburete parece tener un contenido que se impone y unos criterios que no contentan a nadie del todo. Ni a su porpio creador, quien se divide entre elogios y autocríticas. Quizás por eso debamos deducir que la obra esté bien realizada, porque se escapa y queda siempre inacabada en un proceso de etapas que se superponen. Una frustrante búsqueda de la satisfacción, que cuanto más caminamos, más se nos aleja.
O Porkinho Inkietante renueva en esta segunda etapa porque me consta que ha conquistado los corazones de todos. Sigue a la derecha aun rompiéndome la armonía de las líneas, porque el cabronazo se sale del tiesto.