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Terra
La Coctelera

taburete.zemos98.org

88 artículos después, cambio de aires...
Dejo al mando de todo esto al Porkinho Inkietante que bien se merece un ascenso.

De ahora en adelante...

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Saludos a todos los cocteleros y gracias a todo los que habéis comentado, leído, enlazado, etc. etc.!!

Tokio ya no nos quiere

Conluye el Festival do Norte. Nos quedamos con la gran promesa del indie estatal, Lori Meyers, que se están haciendo un huecazo en este blog...

VGO - MAD

S. - Qué tal en Vigo?
M. - Muy Bien!
S. - No echas de menos Madrid?
M. - Mucho...
S. - Al final nunca estás bien en ningún lado...
M. - Te he dicho que estoy muy bien en Vigo.

A treinta grados, con el azul del mar y el azul del cielo pienso, desde la arena, en ese hilo que me conduce hacia el interior en la búsqueda de personas que no se dan quedado atrás y no me gustaría que lo hiciesen (que se hiciese, en esto los sujetos no somos agentes, sino pacientes).

No es cierto eso de que Madrid no tiene playa. Madrid en verano es mar, un mar de asfalto y hormigón. Las altas temperaturas logran que en julio y agosto las calles pierdan su estado sólido y muten a líquidas. Cañitas en terrazas donde hierros de sillas incandescentes se funden con huesos, almohadillas con nalgas abarrotadas de sudor y las sombrillas forman pequeños oasis de escasos metros cuadrados.

Un mar que rompe olas contra edificios y en el que todos los habitantes de la villa nadan durante ocho eternas semanas. Te gusta Madrid si te gustan las personas.

foto: FreeCat

La Casa Encenida abre una isla en Second Life

Caja Madrid apuesta por la innovación y la tecnología y crea una isla
en Second Life para hacer llegar las propuestas de uno de sus centros
sociales y culturales más emblemáticos, La Casa Encendida de Obra
Social Caja Madrid. Sus actividades (culturales, sociales,
medioambientales y educativas) llegan así a un público más amplio. Este
nuevo canal de comunicación permite una mayor interactividad y
establecer vínculos más cercanos con sus usuarios.

En la isla de La Casa Encendida, los visitantes podrán, entre otras cosas, recorrer la reproducción virtual del edificio ubicado en el madrileño barrio de Lavapiés, sentarse a disfrutar en sus cuatro auditorios de conciertos y actuaciones, participar en cursos y talleres, relajarse en los distintos jardines que recorren la isla (oriental, renacentista, árabe), donde pueden leer las micropoesías de la madrileña Ajo, reciclar en el punto limpio, perderse por el laberinto, pasar un rato en la playa, etc, entre otras muchas actividades.

Ya puedes ver el trailer y acceder a la guía para participar y entrar en La Isla de La Casa Encendida pinchando aquí .

Andamio on Vimeo

Andamio from Taburete on Vimeo

Creo que éste es el principio de una gran amistad. Imagen en movimiento...

Imaginemos una ciudad

De noche. Muchos edificios a diferentes distancias y distintas alturas. Los más altos evitan que veamos a los más bajos. Uno pequeño queda encajonado dentro de otro mayor. Una ciudad desordenada pero rectilínea. Dividimos los edificios en ventanas, también cuadradas. La mayoría oscuras, con las persianas bajas o distinguiéndose, tenues, las cortinas. En otras ventanas, las menos,hay luz.

Centramos la mirada en una de éstas. Es un quinto piso de una gran torre. Una mujer sentada en una mesa camilla, con la mirada perdida en el salón de su propia casa. Los niños duermen, el marido duerme. Se levanta, mide la altura del sofá y toma nota en un folio doblado aproximadamente por la mitad.

También en primer plano, en otro edificio que hace esquina, un gran ventanal iluminado permite observar a un hombre de mediana edad, con ropa de calle y con zapatillas de andar por casa. Se inclina con una regla sobre una gran mesa blanca también desnivelada. Con la mano izquierda coloca la tablilla y con la derecha traza una línea.

Al fondo se ve otra ventana. Abierta y con luz intermitente. Dentro una joven repasa unas natillas mientras ve la televisión. Los compañeros de piso duermen. Ella ha decidido, por segunda noche consecutiva, levantarse de su cama e ir a la sala. Trata de conciliarse así con el mundo, para ver si éste le contagia de algún modo su sueño.

A la izquierda, otra luz. Una habitación pequeña donde una raquítica mesa de escritorio da cobijo a un escritor de diarios. La luz la aporta un flexo. El escritor de diarios enciende la iluminación de la mesa y después, poco a poco, las demás se van apagando. Queda útil tan sólo una esfera de algo más de un metro, donde se sumerge en su propia realidad. Las notas se precipitan vertiginosas sobre la libreta. El escritor de diarios siempre llega hasta el borde del abismo. No puede ser de otro modo. Llega hasta el límite y se asoma. Decide tirarse y vuela sin pensar que algún día puede dejar de hacerlo.

El escritor de diarios tiene una ventana que da a la calle. Desde ella se arroja a la acera como un fantasma. Divaga. Invisible camina con la compañía de los que cada vez están más lejos: Los coches, los peatones, los perros, los neones…

En toda ciudad hay siempre un escritor de diarios. Por la mañana camina escuchando música con los cascos en las orejas y la mirada perdida. Dentro del autobús le gotea el lagrimal. Por la noche escribe lo que sólo son capaces los más grandes. Bipolar, se debate entre ser uno de ellos o el mayor de los ingenuos.

Cierra la libreta, se asoma a la ventana, la mete en un cajón, enciende la luz de toda la habitación, apaga el flexo, se mete en la cama, ve unos segundos hacia el techo y, por último, estira la mano para accionar de nuevo el interruptor que le deje, por completo, a oscuras.

+ Relatos en Lost Dogs

Viajes

Hola a todxs. Siento la inactividad pero es que me he dado una vueltecilla por Budapest, Belgrado y Viena aprovechando el erasmus de un coleguilla.

Para los más fanáticos de mis ruinosas fotografías he colgado en flickr unas cuantas (me muero por verlas... ) a las que se irán sumando otras... Por supuesto no esperéis retratos de amigos sonriendo, ni poses en lugares míticos, para eso están otros blogs.

La foto de arriba fue tomada en el Szimpla un garitazo de Budapest.

Placebo :: Follow the cops back home